Tras el intento de suicidio de la mujer de Nikola, los servicios sociales se
hacen cargo temporalmente de sus hijos pequeños. Lo que en principio iba a
ser una medida provisional, acaba tornándose en definitiva después de una
evaluación de las condiciones de vivienda de Nikola, en la que se determina
que él es demasiado pobre para proporcionar una vida digna a sus hijos.
Nikola decide presentar una queja ante el Ministerio de Asuntos Sociales en
Belgrado, para lo cual debe recorrer los 300 kilómetros que lo separan de la
capital a pie. De esta manera, tiene la intención de mostrar a las
autoridades todo lo que está dispuesto a hacer por sus hijos.