Daniel experimenta una transformación espiritual mientras vive en un centro
de detención juvenil. Quiere ser sacerdote, pero esto es imposible debido a
sus antecedentes penales. Cuando es enviado a trabajar a un taller de
carpintería en una pequeña ciudad, a su llegada se viste de sacerdote y se
hace cargo accidentalmente de la parroquia local. La llegada del joven y
carismático predicador es una oportunidad para que la comunidad local
comience el proceso de sanación después de una tragedia que ocurrió allí.