La maternidad de Asia siempre ha sido una lucha constante más que un
instinto obvio. Convertirse en madre a una edad muy temprana ha dado forma a
la relación de Asia con su hija adolescente Vika. A pesar de vivir juntas,
Asia y Vika apenas interactúan entre sí. Asia se concentra en su trabajo
como enfermera mientras Vika pasa el rato en el parque de patinaje con sus
amigas. Su rutina se ve alterada cuando la salud de Vika se deteriora
rápidamente. Asia debe intervenir y convertirse en la madre que Vika
necesita tan desesperadamente. La enfermedad de Vika resulta ser una
oportunidad para revelar el gran amor dentro de esta pequeña unidad
familiar.