1609, País Vasco (norte de España). Mientras los hombres de un pequeño
pueblo de pescadores se han hecho a la mar, llega el juez Rostegui
perteneciente a la Inquisición española que es encargado por el rey de
liberar al país de las asechanzas del diablo. Detiene a Ana y a sus amigas
que sin saber el motivo del arresto, son sometidas a un duro interrogatorio
que incluye tortura para obtener la confesión sobre que son brujas.